1. Introducción
A tan solo un mes de que comience la competición de baloncesto universitario conocida como NCAA, es un buen momento para explicar a nuestros lectores cómo funciona uno de los sistemas deportivos más particulares del mundo. Cada año, muchos jóvenes españoles cruzan el Atlántico para continuar su formación académica mientras compiten al máximo nivel, incorporándose a una estructura muy diferente a la que conocemos en Europa.
El baloncesto universitario ocupa un lugar destacado dentro de la sociedad estadounidense y trasciende lo puramente deportivo. Cada programa representa a una universidad y, en muchos casos, también a una ciudad o una región, generando un fuerte sentimiento de identidad entre estudiantes, antiguos alumnos y aficionados. Las rivalidades históricas, los pabellones llenos y la tradición que rodea a determinados programas han convertido al college basketball en uno de los grandes fenómenos deportivos del país.
Dentro de la NCAA existen tres divisiones. La Division I agrupa a los programas con mayores recursos económicos y deportivos, además de concentrar la mayor parte de la atención mediática. La Division II dispone de presupuestos y becas más limitados, mientras que la Division III no concede becas deportivas y pone un mayor énfasis en la combinación entre estudios y competición.
Este artículo se centra en la Division I, la categoría en la que compiten los principales programas universitarios y en la que se encuentra el famoso March Madness.

2. La estructura de la Division I
Para entender cómo funciona la NCAA es necesario conocer primero qué son las conferencias. A diferencia de las ligas europeas, donde todos los clubes de una competición nacional forman parte de una misma estructura, el baloncesto universitario estadounidense se organiza en diferentes agrupaciones de universidades.
Las conferencias son asociaciones de programas que compiten habitualmente entre sí y que organizan de manera conjunta buena parte de su calendario. Su composición puede responder a factores geográficos, históricos, deportivos o económicos, aunque no existe una única fórmula. Las universidades pueden abandonar una conferencia, incorporarse a otra o formar nuevas alianzas, lo que hace que el mapa de la NCAA cambie con bastante frecuencia.
Cada conferencia cuenta con su propia estructura y organiza su competición interna. Durante la temporada regular, los equipos se enfrentan a sus rivales de conferencia y esos resultados determinan su clasificación de cara al torneo de conferencia que se disputa al final de la fase regular.
Pero no todas las conferencias tienen el mismo peso dentro de la Division I. Aunque oficialmente todos sus miembros forman parte de la misma división, existen diferencias muy importantes en recursos económicos, instalaciones, capacidad para atraer talento, tradición deportiva y nivel medio de los programas. Por este motivo, dentro del baloncesto universitario se ha extendido una clasificación informal que divide las conferencias en diferentes escalones.
Para la temporada 2026-27 habrá 365 universidades distribuidas en 32 conferencias. El mapa vuelve a experimentar cambios importantes, entre ellos el regreso de la histórica Pac-12 y la transformación de la WAC en la UAC.
Power Conferences
En la parte superior de esta estructura se encuentran las denominadas Power Conferences. Son las grandes conferencias de la Division I y agrupan a buena parte de los programas con mayores presupuestos, instalaciones más importantes y una mayor capacidad para atraer jugadores de alto nivel.
En ellas se encuentran algunas de las universidades más reconocidas del baloncesto estadounidense, con programas que acumulan décadas de historia y que cuentan con una enorme repercusión a nivel nacional. La capacidad económica de estas instituciones les permite invertir grandes cantidades en sus departamentos deportivos, cuerpos técnicos, instalaciones y reclutamiento de jugadores.
Actualmente, este grupo está formado por cinco conferencias: ACC, Big Ten, Big 12, Big East y SEC.
La ACC es una de las conferencias históricas del baloncesto universitario y cuenta con programas de enorme tradición como Duke, North Carolina o Louisville. Su identidad está especialmente vinculada al baloncesto y algunas de sus rivalidades se encuentran entre las más conocidas del país.
La Big Ten reúne también a numerosos programas de primer nivel. Michigan, Michigan State, UCLA o Purdue forman parte de una conferencia que, además del baloncesto, posee una enorme importancia dentro del deporte universitario estadounidense.
En la Big 12 aparecen universidades como Arizona, Houston o Kansas. El grupo combina programas con una larga tradición con otros que durante los últimos años han adquirido una gran relevancia dentro del baloncesto nacional.
La Big East presenta un perfil algo diferente, ya que se trata de una conferencia especialmente asociada al baloncesto. UConn, St. John’s o Villanova son algunos de sus nombres más destacados y forman parte de una competición con una fuerte tradición histórica.
Por último, la SEC está integrada por programas como Kentucky, Florida o Tennessee. Aunque históricamente ha tenido una identidad especialmente relacionada con otros deportes universitarios, el baloncesto ha ganado un peso cada vez mayor dentro de la conferencia.
La pertenencia a una Power Conference no garantiza por sí misma el éxito deportivo. Dentro de estas cinco agrupaciones existen grandes diferencias entre universidades y temporadas, pero su capacidad económica y la dimensión de sus programas las sitúan en la parte superior de la pirámide de la Division I.
High Major
Por debajo de las Power Conferences se encuentran las High Major: conferencias con recursos importantes y varios programas capaces de competir a nivel nacional. En este grupo se incluyen la Pac-12, American, Atlantic 10, Missouri Valley, Mountain West y West Coast.
Mid Major
Las Mid Major agrupan conferencias con recursos más modestos, pero cuyos mejores programas pueden competir a nivel nacional. Entre ellas están Big West, Summit League, Sun Belt, SoCon, Ohio Valley, MAC, Ivy League, Conference USA, Coastal Athletic Association, Big South y Big Sky.
Low Major
Las Low Major reúnen las conferencias con menor presupuesto y exposición mediática, como America East, Horizon League, MAAC, MEAC, NEC, Southland, SWAC, UAC y Patriot League. Aun así, sus campeones se clasifican directamente al March Madness y se pueden enfrentar a los grandes del país.
Una clasificación no oficial
Power, High Major, Mid Major y Low Major no son categorías oficiales de la NCAA, sino una clasificación informal utilizada para describir las diferencias de nivel, recursos y repercusión entre las conferencias de Division I. Además, este panorama cambia constantemente con los movimientos de universidades entre conferencias.
3. El calendario de una temporada NCAA
Una temporada de Division I comienza mucho antes de que los equipos disputen sus primeros partidos oficiales. Los programas cuentan con diferentes periodos de entrenamiento regulados por la NCAA y la pretemporada se desarrolla durante las semanas anteriores al inicio de la competición.

Los primeros partidos corresponden al calendario non-conference. Durante noviembre y diciembre, las universidades construyen una parte importante de su temporada enfrentándose a rivales que no pertenecen a su conferencia.
La elección de estos partidos tiene una importancia considerable. Los programas pueden buscar rivales de diferentes niveles y participar en torneos y eventos especiales como el Maui Invitational, el Players Era Festival de Las Vegas, el Battle 4 Atlantis o el Naismith Hall of Fame Series.
Después llega la competición de conferencia. Entre enero y las primeras semanas de marzo, cada universidad se centra principalmente en sus rivales habituales. Dependiendo del número de miembros, cada programa disputa aproximadamente entre 14 y 18 partidos de conferencia.
Al finalizar esta fase llega uno de los momentos decisivos del calendario: el torneo de conferencia.
4. Los torneos de conferencia
Los conference tournaments se disputan normalmente durante la primera y segunda semana de marzo, justo antes del March Madness. Cada conferencia organiza su propio torneo y establece el formato en función de su número de participantes.
Habitualmente se trata de competiciones eliminatorias en las que los equipos quedan emparejados de acuerdo con la clasificación obtenida durante la temporada regular. Los mejores clasificados parten como cabezas de serie y, dependiendo del formato, pueden quedar exentos de las primeras rondas.
El premio es especialmente importante: el campeón de cada conferencia obtiene una plaza automática para el torneo nacional de la NCAA. Esto significa que un equipo que no haya destacado especialmente durante la temporada regular todavía puede alcanzar el March Madness si consigue ganar su torneo de conferencia.
El resto de participantes del torneo nacional recibe una invitación del comité de selección mediante las denominadas at-large bids.

5. Cómo se clasifican los equipos para el March Madness
La clasificación para el March Madness combina las plazas automáticas de los campeones de conferencia con las invitaciones concedidas por el comité de selección.
Para la temporada 2026-27 está previsto que el torneo nacional masculino cuente con 76 participantes, ocho más que en el formato tradicional de 68 equipos.
Automatic Bids
Cada conferencia de Division I dispone de una plaza automática para su campeón. Para conseguirla es necesario ganar el torneo de conferencia, independientemente de la posición ocupada durante la temporada regular.
Este sistema permite que los programas de conferencias con menor dimensión económica tengan una vía directa hacia el torneo nacional.
At-Large Bids
Las plazas restantes se conceden a universidades que no han ganado su conferencia pero que han acumulado suficientes méritos durante la temporada.
El comité tiene en cuenta diferentes elementos, como el balance de victorias y derrotas, la dificultad del calendario, los resultados contra rivales de alto nivel y los partidos disputados fuera de casa. Entre las herramientas utilizadas se encuentra el NET, la NCAA Evaluation Tool.
Selection Sunday
Todo el proceso termina con el Selection Sunday. Ese domingo se anuncian oficialmente los equipos seleccionados y se publica el cuadro completo del March Madness, con sus correspondientes emparejamientos y cabezas de serie.
Es uno de los momentos más esperados del calendario universitario. A partir de entonces, aficionados de todo el país comienzan a completar sus famosos brackets e intentan anticipar el camino que seguirá cada programa durante el torneo.
6. El March Madness
El March Madness constituye la fase final de la temporada de la NCAA Division I. En 2027, el torneo masculino estrenará el nuevo formato de 76 equipos y se desarrollará durante aproximadamente tres semanas y media.
La competición comienza con el First Four, continúa con el First Round y el Second Round y, posteriormente, entra en sus fases más conocidas: Sweet Sixteen, Elite Eight y Final Four.
Los cuatro campeones regionales llegan al último fin de semana del torneo y se enfrentan en las semifinales nacionales. Los dos vencedores disputarán posteriormente el National Championship Game, donde se decidirá el campeón nacional.
El atractivo del March Madness reside precisamente en su formato de eliminación directa. Una mala actuación puede terminar con una temporada completa y cada ronda reduce rápidamente el número de candidatos al título.

7. Más allá del March Madness
El final de la temporada no supone necesariamente el final de la competición para los equipos que no consiguen entrar en el torneo nacional.
El NIT, National Invitation Tournament, es históricamente la principal competición alternativa al March Madness. Organizado por la NCAA, reúne a diferentes programas de Division I que no han conseguido clasificarse para el torneo nacional.
También existen otros torneos de postemporada, como el College Basketball Crown y el CollegeInsider.com Postseason Tournament. Estas competiciones permiten que diferentes universidades prolonguen su calendario durante varias semanas después de finalizar la competición de conferencia.
8. Conclusión
Entender una temporada de baloncesto universitario estadounidense implica mucho más que conocer el March Madness. El camino comienza en noviembre, cuando cientos de programas empiezan a construir su temporada a través de partidos non-conference. Continúa en enero con la llegada de la competición de conferencia y alcanza su primer gran punto de inflexión en marzo, con los conference tournaments.
Durante cinco meses, cientos de universidades recorren caminos diferentes hasta converger en un mismo torneo. Y cuando llega abril, después de meses de competición, viajes, rivalidades y noches decisivas, solo queda un programa en pie.
Ese recorrido, desde las primeras jornadas de noviembre hasta la última posesión del campeonato nacional, es lo que convierte a la NCAA en algo mucho más grande que una simple competición universitaria.