Miami blinda a Pelle Larsson con una extensión de cuatro años y 60 millones de dólares y deja abierto, a propósito, el último hueco de su plantilla de cara al training camp

Con el Media Day del 28 de septiembre a la vuelta de la esquina, Miami ha resuelto la primera de las dos decisiones que le quedaban pendientes del verano. Pelle Larsson ya no es un interrogante en la rotación de Erik Spoelstra, es una pieza fija o al menos eso significa el dinero que le acaban de poner encima de la mesa, con contrato largo, hasta 2029-30 y opción mutua para una temporada más. La segunda decisión, quién ocupa el último hueco libre de la plantilla, la franquicia ha decidido dejarla abierta a propósito, o porque nadie confía en el proyecto…

El contrato de Larsson: crecimiento pagado por adelantado

Larsson firma cuatro años y 60 millones de dólares, con una estructura que arranca en 13.5 millones la primera temporada y sube de forma progresiva hasta una media de unos 15 millones anuales, más una opción mutua para 2030-31 que deja margen tanto al jugador como al equipo para revisar la situación cuando llegue. Es un contrato pagado, en gran parte, por adelantado sobre una progresión que todavía no ha terminado, ya que el escolta sueco, elegido en segunda ronda del draft de 2024, ha subido de 6.9 a 11.4 puntos, 3.5 rebotes y 3.4 asistencias en su segunda temporada, con un 49.6% en tiros de campo, y varias fuentes cercanas a la franquicia lo sitúan ya entre los candidatos a Most Improved Player (MIP) de cara a 2026-27, algo que, viendo la evolución de la plantilla del año pasado a esta, y la evolución que puede tener el jugador, no me parece nada del otro mundo, es una posibilidad real.

El dato que más dice sobre cómo lo ve el vestuario no es estadístico: Miami lo considera, textualmente, una «pieza fundacional» de la nueva era post-Giannis. Para una franquicia que en los últimos catorce meses ha traspasado a su estrella histórica, ha perdido a Norman Powell en agencia libre y ha tenido que reconstruir media rotación exterior con Tim Hardaway Jr. y Klay Thompson, blindar a un jugador de 25 años que ya conoce el sistema y que sigue mejorando es, sencillamente, la decisión más barata y más segura que Pat Riley podía tomar este verano, y la verdad, pensando un poco en el impacto que puede tener este jugador en la rotación, tiene todo el sentido del mundo, es probable, que acabe siendo titular todas las noches del año, o que acabe la temporada, siendolo.

Por qué Miami se guarda el hueco número 15

Miami sigue sin cubrir su última plaza de roster estándar, y no es porque le faltaran opciones. Según Barry Jackson, del Miami Herald, John Konchar había llamado la atención de parte del front office de los Heat, pero el ala-pívot prefirió no esperar una oferta firme de Miami y firmó un contrato Exhibit 9 con los Knicks. Con esa vía cerrada, y según reportan desde Hoops Rumors, la franquicia ha decidido empezar la temporada regular con el hueco 15 vacío en lugar de forzar una firma de relleno. No es un descuido, es una decisión deliberada para conservar flexibilidad de cara a traspasos a mitad de temporada o jugadores que puedan salir al mercado de buyout más adelante, la misma lógica con la que en agosto se tomaron varias semanas antes de decidirse por Nick Richards para el hueco número 14, quien sabe si Pat Riley sabe cosas, que nosotros, no sabemos.

Los nombres que compiten por lo que queda

Que el hueco 15 se quede vacío no significa que no haya movimiento en la parte baja de la plantilla. Gabe Vincent ha mostrado interés explícito en volver a Miami, pero la franquicia no le ha hecho ninguna oferta todavía. Existe la opción de un contrato no garantizado para competir en el training camp con Dru Smith, aunque, de momento, nadie se lo ha planteado formalmente al veterano, ya que su rendimiento durante los últimos años, ha dejado mucho que desear…

En los tres huecos two-way, la competencia es más concreta. Tre White sigue explorando por la vía legal un posible regreso al baloncesto universitario como quinto año, y no ha confirmado a Miami si aceptará su oferta; con los tres two-way ya ocupados por Tre Donaldson, Keshad Johnson y Vladislav Goldin, ficharlo obligaría a liberar antes una de esas plazas. Vladislav Goldin, precisamente, es el que llega con la posición menos asegurada de los tres, aunque su actitud y su trabajo en la filial de G League juegan a su favor según fuentes del entorno. Y Davion Mitchell, que entra en año de contrato, afronta la temporada en mejor condición física y mental que la anterior: «Estaba pasando por muchas cosas mentalmente. Con un hijo recién nacido… no sentía que estuviera en la mejor forma», reconoció el base, que atribuye buena parte de su recuperación a la confianza que Spoelstra mantuvo en él durante ese tramo complicado.

Miami ya no improvisa por conseguir EL NOMBRE, gestiona sus assets

Después de un verano que empezó con la incertidumbre de LeBron James (que finalmente eligió Philadelphia) y que terminó resolviéndose mejor de lo esperado con la llegada de Klay Thompson a precio razonable, lo de Larsson es la confirmación de que Miami ha entrado en una fase distinta, ya no persigue nombres grandes en el mercado, blinda lo que funciona y deja huecos abiertos con intención, no por indecisión. Es una gestión de plantilla mucho más tranquila que la que vivió la franquicia hace apenas tres meses, cuando todo el verano giraba en torno a si conseguían o no un tercer nombre de peso junto a Giannis y Bam.

Me parece una decisión inteligente, y probablemente la más fácil de todo el verano de Riley, pagar 15 millones al año por un jugador de 25 años que todavía no ha tocado techo es exactamente el tipo de decisión que una franquicia con el margen salarial tan justo como el de Miami debería estar tomando. La duda de verdad, la que ni Larsson ni el hueco 15 resuelven, sigue siendo si esta plantilla, con Giannis y Bam como únicas estrellas certificadas, tiene techo real de playoffs esta temporada. Eso todavía está por verse, y lo iremos siguiendo aquí durante todo el curso, pero claro está, que al menos quitándose la necesidad de tener un jugador franquicia, la franquicia de Miami puede llevar ya, una gestión más tranquila, y no tan agresiva, como la de las agencias libres de los últimos años.

Creo finalmente, a unos días de que empiece la NBA, que si Pelle Larsson y Davion Mitchell dan un paso adelante, con Tim Hardaway Jr y Klay Thompson aterrizando con el pie derecho, es posible que Miami tenga más oportunid